Felicitar la Navidad (modelo II)

Quizá el modelo I de felicitación de Navidad os pareció demasiado fácil o incluso un poco infantil. El que traigo hoy es más elaborado, también más llamativo, y quizá se sale un poco de lo tradicional, pero, ¿qué es la vida sin un poquitín de transgresión?

NECESITARÁS:

  1. Una hoja de fieltro azul oscuro
  2. Adornos con forma de copos de nieve de fieltro (puedes fabricarlos tú mismo si quieres)
  3. Pegamento textil
  4. Pegamento con purpurina (o lápices decorativos de purpurina)
  5. Una hoja de papel
  6. Un cutter
  7. Un corcho o una revista vieja

¿CÓMO SE HACE?

1. La verdad, siempre que puedo aprovecho para jugar un poco con las tipografías. Por eso, en lugar de hacer las letras típicas con purpurina (y rezar para que me salgan aceptables), esta vez he diseñado una plantilla sobre una hoja de papel con una tipografía que podéis encontrar en Dafont, y que se llama Brittany. Si no queréis complicaros demasiado, os recomiendo tipografías sencillas con pocas curvas. Para hacer la plantilla, simplemente he dibujado la fuente con el tamaño deseado, haciendo una tabla para respetar los espacios y tamaños y para que se adecuara al formato de la felicitación:

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2. Lo siguiente es un paso complicado. Con el cutter, sobre un corcho o una revista vieja (y gruesa), debéis vaciar las letras. Podéis aprovechar los distintos grados de inclinación para hacer que el cutter pase por donde vosotros queréis:

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3. Una vez tengáis la plantilla lista, pegad el trozo de fieltro azul oscuro a la portada de la felicitación con el pegamento textil. Puede ajustarse por completo o podéis dejar algún espacio en blanco en los bordes que más tarde podréis decorar:

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4. Ahora, sujetad con clips la plantilla que habéis hecho sobre el trozo de fieltro que pegado en vuestra felicitación. Cuanta más sujeción, más fácil será después poner la purpurina, y cuanto más pequeño sea el trozo de papel que sujetéis, menos se arrugará al sujetarlo con los clips. Lo siguiente es rellenar los huecos de la plantilla con el pegamento de purpurina. La purpurina tardará mucho en secarse, así que sed pacientes y tomaos un respiro cuando rellenéis una de las palabras.

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5. Cuando la purpurina esté seca, es hora de retirar el papel. Es posible que se haya pegado un poco, pero con la ayuda del cutter, podremos separar el papel de la tela sin problemas:

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6. Llegó la hora de decorar. Coloca los copos de nieve de fieltro como gustes y pégalos con el pegamento textil:

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7. A partir de aquí, cada cual puede decorar su felicitación como desee, yo me he decantado por complementar las letras doradas con una “sombra” fucsia, agregar unos dots en dorado y una cenefa lateral en fucsia:

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Resultado final

Viviendo en Luxemburgo, es casi prescriptivo que, cuando se acerca la Navidad, uno vaya a visitar el Mercadillo de Navidad de Estrasburgo, uno de los más famosos de Europa. Una visita especialmente recomendable si además os gusta la decoración y aprovecháis la Navidad como excusa para hacer todo tipo de adornos caseros.

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Mercadillo de Navidad Strasbourg 2012

Felicitar la Navidad (modelo I)

Llega la temida época de las Navidades. A todos nos apetecen las comilonas, los regalos y un poco de alegría, pero con las Navidades también viene una época de mucho trabajo. Una de esas tareas que nos ponemos en Navidad es felicitar a los amigos o familia con una tarjeta, especialmente si viven lejos (o si somos nosotros los que vivimos lejos).

Sin embargo, cada vez que llegamos a las papelerías y buscamos unas tarjetas apropiadas, ninguna nos gusta. Todas son demasiado sencillas, o demasiado recargadas, o demasiado impersonales, o demasiado cursis… Y cuando llegamos a ese punto en el que ninguna felicitación nos gusta, yo recomiendo crear tu propia felicitación. No sólo tienes la ventaja de la personalización, sino que puedes destinar exactamente el presupuesto que quieras a los materiales.

Por eso, he ideado dos formas de felicitar la Navidad con tarjetas hechas por uno mismo, sencillas y no demasiado caras. Aquí explicaré el primer modelo:

NECESITARÁS:

Un trozo de fieltro de color verde oscuro

Dos cintas de tela con motivos o colores navideños (lo que sobre puedes usarlo para empaquetar regalos)

Una cartulina tamaño folio o un soporte de papel duro, puede ser una antigua felicitación del año pasado que no usaste.

Pegamento textil

Lápices decorativos de purpurina, o pegamento con purpurina incorporada

¿CÓMO SE HACE?

Lo primero es pegar las dos cintas de tela elegidas en la cara que vamos a decorar, con la disposición que queramos. Yo he escogido la siguiente:
Cintas

Pegamento en la cinta

Las dos cintas pegadas

A continuación, vamos a hacer el árbol de Navidad que va en el centro. Para ello, es recomendable hacer una plantilla de la forma del árbol, ya que así es más fácil que nos salga regular. Con un compás dibujamos un triángulo equilátero, y a partir de ese triángulo, trazamos el resto del árbol. Después cortamos por las lineas, sujetamos la plantilla al trozo de fieltro mediante clips y cortamos. Por último, con el pegamento textil adhiere el árbol a tu tarjeta (opcionalmente, cuando lo pegues puedes dibujar el tronco)

Triángulo equilatero

Árbol simétrico

Con clips

El árbol, ya listo para decorar

Ahora, para darle un toque de color a tu árbol, puedes usar el pegamento con purpurina para poner un cantidad generosa en el centro y extenderla con un pañuelo de papel o un trapo, de esta forma el fieltro quedará de un color brillante. Sobre esa capa de purpurina, puedes empezar a colocar tus decoraciones de pegamento con purpurina. Para las bolas tradicionales, simplemente aprieta un poco hasta que salga una pelota del tamaño que deseas (si el pegamento con purpurina va con dosificador incorporado, es mucho más fácil). Déjalo secar durante, al menos, cuarenta y cinco minutos o una hora.

Un poco de purpurina

Decoración

Decoración, desde cerca

Cuando la decoración esté seca, puedes incorporar el mensaje en el espacio libre y agregar un último adorno rodeando el contorno de la copa del árbol con pegamento con purpurina verde. Voilà!

Listo

Mi consejo es que ahora lo dejes en algún estante alto o similar, así corre menos riesgo de que alguien lo toque mientras la purpurina se seca por completo. Cuando esté completamente seco, puedes escribir en el interior tu mensaje de felicitación.

Cojines para alegrar una habitación

En materia de decoración, los cojines son una fuerza a tener en cuenta. Puedes utilizarlos para reforzar el esquema de colores de la habitación, para romperlo por completo, para darle un aire formal o todo lo contrario. Sin embargo, los cojines son un “producto clónico”, es decir, que a no ser que se te dé bien hacer cosas con agujas, es difícil lograr un cojín único que lleve tu sello personal, especialmente si no queremos dejarnos una fortuna y acabamos comprando el de Ikea.

Precisamente, con un cojín de Ikea (éste, en concreto) he ideado una forma de darle un toque de color original al despacho de mi casa. Es fácil.

Necesitarás:

La funda de cojín que quieras personalizar

Rotuladores para material textil (tantos como colores quieras)

Bolsas de plástico

Plancha y tabla de planchar

¿Cómo se hace?

1. Lo primero es sacar el cojín de su funda, ya que si pintamos sobre el mismo cojín, la pintura puede transparentarse y mancharlo. Además, sobre el cojín no se puede pintar con precisión. Una vez sacado colocaremos una bolsa dentro de la funda, procurando que esté lo más plana posible y que no haga arrugas, para que podamos pintar cómodamente.

2. Para usar los rotuladores textiles, primero tienes que agitarlos bien, hasta que la punta de fieltro se va tintando del color en cuestión. Haz un par de punto sobre papel para comprobar que la pintura sale.

Rotulador textil
3. Lo siguiente es lo más fácil y a la vez lo más trabajoso: tienes que pintar el diseño de tu cojín (o crear tu propio diseño, como gustes). Yo recomiendo no pintar trozos muy grandes, porque así gastamos rápidamente el color y nos cuesta más dar un acabado final mejor, vale más la pena seleccionar las zonas pequeñas donde podemos poner notas de color.

Colores, colores

4. Déjalo secar durante cinco minutos, y después, si lo crees conveniente, repasa aquellas zonas en las que falta color. Cuando hayas repasado, déjalo secar cinco minutos más.

5. Por último, plancha con cuidado, a temperatura media-baja (sin poner el vapor) y…¡ya tienes listo tu cojín personalizado!

Resultado final

Algunos consejos

· Cuando compres los rotuladores textiles, ten cuidado de fijarte muy bien sobre qué tejidos pueden utilizarse, no vaya a ser que los compres y después no te sirvan.

· ¡Ojo con la ropa! Si te manchas con estos rotuladores la ropa, es difícil que lo puedas quitar, así que ponte algo cómodo y que pueda ensuciarse.

· Tu cojín, tus reglas. Es algo que vas a personalizar a tu gusto, así que no te preocupes por las reglas habituales y haz un diseño que siga tus preferencias, con los colores que te gustan, repitiéndolos tanto como quieras.

· Para los amantes del minimalismo, quizá la explosión de color resulta cargante. Una opción más sencilla es comprar sólo un rotulador negro, y jugar a engrosar líneas y crear estampados propios.

· Levanta el tabú que hay sobre el negro y el blanco. No te empeñes en poner color a absolutamente todo, o al final acabarás con un cojín no apto para epilépticos. En lugar de ello, juega con el negro y el blanco para acentuar la gracia de los colores chillones alrededor. Al fin y al cabo… ¡el negro y el blanco van con todo!

· ¿Niños en casa? ¡No desaproveches la oportunidad! Una manera de que estén entretenidos sin hacer demasiado jaleo es que se dediquen a pintar, y mucho mejor que lo hagan sobre estos cojines a que lo hagan sobre las paredes. Luego se sentirán muy orgullosos cuando vean el cojín que ellos pintaron colocado en casa, y además, ¡es una forma excelente de ejercitar la psicomotricidad fina en niños a partir de 6 años!