Personalizar un colgador de llaves

Esta mañana os he estado picando la curiosidad con una imagen en Facebook. Seguramente, todos habréis adivinado que lo que había en ella era un armario pequeño para colgar llaves, la cuestión es… ¿cómo lo he personalizado?

La verdad es que esta historia viene de lejos. Cuando llegué a Luxemburgo, en abril/mayo del año pasado, me encontré con este pequeño armario en casa cumpliendo su función de guardar todas las llaves, pero no era más que un simple armario de madera, muy aburrido y sin ninguna gracia. Así que estuve pensando en hacerle alguna cosa, pero la verdad es que tenía tantas posibilidades que no me decidía por ninguna.

Comienzo
Hasta que hace una semana o dos, me encontré con este proyecto, y entonces lo vi claro. Aunque desde luego yo no iba a hacer algo tan gigantesco ni tan llamativo, ya tenía la inspiración necesaria.

¿Qué necesitarás?

– El colgador de llaves (éste era de Ikea, pero creo que ya no lo fabrican)

– Pintura acrílica de los colores deseados (al menos uno de los colores debe ser claro)

– Pinceles

– Botones de colores

– Pegamento líquido, o cola de secado transparente

– Papel

– Lápiz

– Una regla

¿Cómo se hace?

1. Lo primero es medir la zona en la que deseamos colocar los botones, y según esas medidas, dibujar en un papel la silueta que deseemos. Yo, como soy la Capitana Obviedad, he dibujado la silueta de una llave. Comprobad que encaja en el lugar que deseáis colocarlo. Os recomiendo siluetas simples.
Dibujo

2. A continuación, recorté la silueta de la llave, la aparté y me dediqué a pintar el armario. Allá donde vayáis a colocar la siluetas después, recomiendo utilizar un color claro, porque así cuando dibujemos con lápiz encima de la pintura acrílica veremos mejor los trazos para colocar los botones. No importa si te sales un poco, al final de todo el proceso podrás corregir las imperfecciones con tranquilidad.
Sin título

Sin título

Acabado de pintar

3. Cuando ya hemos aplicado las capas pertinentes de pintura acrílica (tres capas si el color es bastante claro) y se haya secado la madera, recuperamos la silueta que recortamos antes y la utilizamos para hacer una guía que luego nos ayudará a colocar los botones. No es preciso apretar con el lápiz, sólo queremos hacernos una idea.

La plantilla

Sin título

4. Y ahora sólo tienes que rellenar la silueta con los botones. Es buena idea que alternéis entre dimensiones, tinte y transparencia de los botones para que el resultado sea más vistoso. Sobre todo, no peguéis demasiados botones grandes juntos, porque entonces queda demasiado tosco. También deberíais intentar que los botones opacos y pequeños sean los que uséis para delinear la silueta por fuera, porque de ese modo los trazos de lápiz quedan más ocultos.

Últimos retoques

5. Como últimas ideas, si eres bastante valiente, puedes tapar con pintura los trazos de lápiz que sean más visibles utilizando un pincel del 2 y aprovechar cuando el pegamento o la cola se hayan secado para corregir los defectos en la pintura.

Final

Una forma barata y sencilla de dar color a una pared

Como os comenté el otro día, estos días me rondan por la cabeza ideas con papiroflexia, y en uno de aquellos momentos recordé unas mariposas que busqué hace tiempo para encontrar alguna manualidad vistosa y entretenida para niños. Se me encendió la bombilla y aproveché aquel recuerdo para idear una forma barata y sencilla de poner color en una pared.

Butterflies!

Necesitarás:

Papeles de colores variados.

Tijeras

Alfileres o chinchetas alargadas

Un martillo

¿Cómo se hace?

Es muy sencillo. Lo primero es hacer las mariposas siguiendo estas instrucciones. Se pueden buscar mariposas más sofisticadas, por Internet hay muchos tutoriales de origami para hacer mariposas vistosas y llamativas, aunque yo me he decantado por algo sencillo. Yo recomiendo que hagas las mariposas de muchos colores y, sobre todo, de diferentes tamaños, aunque todo depende de cómo quieras colocarlas tú en la pared.

Lo siguiente es clavarles el alfiler y después clavarlas en la pared, colocadas como más nos guste. Si quieres hacerlo como yo, en abanico, pon las más pequeñas abajo y distáncialas entre ellas conforme subes por la pared, lograrás que la pared parezca menos vacía de lo que en realidad está.

Es una forma estupenda de agregar color sin gastarse mucho dinero ni romperse la cabeza escogiendo el cuadro perfecto.

Esta vez, para variar un poco, he hecho un vídeo del proceso.

Repentina inspiración de hoy

No sé si será que de perseguir a la perrita se me han aclarado las ideas o qué, pero esta mañana tuve una idea feliz que no sé muy bien de dónde vino ni por qué.

Por alguna razón me puse a pensar en el origami, es decir, el arte de plegar el papel para obtener figuras, también llamado papiroflexia. El origami tiene algo muy mágico, y es que con complejos dobleces, giros y requiebros se logra representar una idea muy simple, aunque siempre los hay que quieren rizar el rizo. Precisamente esta dualidad simplicidad-comlejidad fue lo que me inspiró para lo que os traigo hoy.

Le di la vuelta a esa doble faceta de realizar actividades complejas para lograr algo simple, y en su lugar usé el producto simple nacido del origami para expresar ideas difíciles como la libertad, la determinación y las prisiones que no lo parecen. Fruto de esta inspiración se me ocurrió crear un set en 500px llamado ‘Origami complexity’, que planeo utilizar para explicar conceptos abstractos que suelen dar para miles y miles de palabras, pero que se pueden sintetizar en un flash.

¿Qué os parece la idea?

Pequeña fiera

Por fin, después de dos meses y pico de espera, ha llegado Dido a casa. En el viaje se portó muy bien, pero después de la tarde y la noche de ayer, hemos descubierto que era porque lo del coche no le daba mucha confianza. En cuanto pisó tierra empezó su aventura en nuestra casa. Los cristales le devuelven su reflejo y se ha dado ya un trompazo contra dos. Muerde cualquier cosa que cuelgue un poco (el batín cuando te lo pones, el mantel de la mesa, la funda del sofá y absolutamente TODAS las plantas del jardín, incluido el musgo, aunque no cuelgue)

Al menos doy fe de que es una excelente modelo fotográfica, aunque ese armatoste negro y grandote no le haga demasiada gracia.

Se acaba la Navidad

Aunque en España aún queda la llegada de SS.MM Los Reyes Magos, pero aquí en Luxemburgo, ya se acabó el día de Año Nuevo… ¿Y qué mejor forma de zanjar la Navidad que con unas fotos de una playa?

La playa de Santa Justa está cerca de Ubiarco, en Cantabria, y aunque no es de las más populares ni conocidas de allí (es pequeña y muy fría, incluso para el Cantábrico), probablemente sí es una de las más bonitas, debido a los acantilados que la rodean, en uno de los cuales hay una ermita incrustada en la piedra.

Tuve un pequeño percance mientras hacía fotos, y es que acabé empapada hasta las rodillas con tal de sacar una foto de la espuma saltando por los aires cuando las olas rompen contra las rocas. Para mí, mereció la pena tener que volver a casa a cambiarme para poder seguir haciendo fotos en otras partes.