13 fotos que reflejan cómo llega el otoño

El que se acuerde de mi lista de cosas para hacer este otoño, recordará que en un principio quería mostrar al menos quince imágenes que reflejaran cómo es el otoño. Desgraciadamente, al final sólo son trece. Conste que no ha sido por falta de ganas ni porque no haya salido lo suficiente con la cámara, pero creo que sólo estas trece fotos merecen un rincón en el blog. A los que les interese mejorar en fotografía, les recomiendo este ejercicio de retratar los cambios en una estación, ya que afina el ojo fotográfico y además te hace estar más atento a lo que pasa alrededor (cosa que nunca está de más).

Lo bueno de estar en el centro de Europa es que se nota la llegada progresiva del otoño, se nota cómo la estación va cambiando y lo ves especialmente si, como yo, vives al lado de un bosque.

Un día, una hoja empieza a amarillearse…

Starting

… al poco no es una, sino varias…

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… los árboles se van quedando vacíos…

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… y al final están todas las hojas en el suelo.

Stand out

Restos de árbol

Unas cosas mueren, otras nacen…

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…y crecen.

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La primera semana de otoño el paisaje es uno…

Antes

… y dos semanas después el mismo paisaje parece otro.

Después

Los hay que no se preocupan por estos sutiles y silenciosos cambios, y sólo piensan en cómo llevarse algo al buche…

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… o en jugar.

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Pero al final, como en todas las estaciones, siempre hay un pequeño detalle de indolente belleza.

Pequeños detalles

Amsterdam, la ciudad del agua

Después de volver de París, apenas estuvimos un día en casa, y volvimos a coger el coche, esta vez en dirección Amsterdam. En mi defensa diré que esto estaba ya planeado desde hace meses, y no esperábamos que se nos juntara con otra cosa.

Fuimos a Amsterdam porque el futurible es muy fan de Pentatonix. MUY fan. Este verano me dijo que iban a hacer gira por Europa y yo, con la esperanza de que se olvidara, le prometí que le acompañaría a uno de los conciertos si había alguno que le gustara. No se olvidó, y hace un mes aproximadamente me informó de que ya había comprado las entradas y reservado el hotel. En fin.

Pentatonix

Para los que no los conozcáis, Pentatonix es un grupo de música a capella, es decir, únicamente utilizan su voz para producir música. Debo decir que no tienen absolutamente nada que envidiar a cualquier grupo de hoy que tenga un arsenal de instrumentos y sintetizadores, ya que tanto su percusionista como su bajo son muy buenos, y te hacen creer que están usando algo para crear los efectos que oyes, pero no, son ellos con sus voces. Además, fuimos con entradas VIP, así que pudimos conocerlos un rato antes del concierto junto con otros fans y resultaron ser muy simpáticos y divertidos.

Por supuesto, ya que acompañaba al futurible al concierto, qué menos que aprovechar y ver un poco la ciudad de Amsterdam, una ciudad que recomiendo visitar sin pensarlo dos veces. Me gustó bastante más que París, y además uno de los dos días tuvimos un par de horitas de sol que aproveché para sacar fotos de los canales y de los reflejos de los edificios en el agua. Es una ciudad a la que espero volver, aunque la próxima vez lo haré en verano, para tener más probabilidades de ver la ciudad a la luz del sol.

Reflejos II

Desgraciadamente, la visita exprés no daba para tanto, y no pudimos ver algún museo interesante, nos dedicamos más a pasear por la ciudad, pero bueno, así tendremos una excusa para volver a la ciudad de los canales.

Underexposed

Sin título

Grafittis que hablan de la ciudad

Podéis ver más fotos en esta galería.

Un fin de semana en París

Hace mucho tiempo que no me paso por aquí. Desde que volví de Cantabria, y con la organización de una boda en el horizonte, no he encontrado el momento para mostrar por aquí las cosas creativas que me ocupan estos días. A ver si a partir de esta semana voy retomando el ritmo de nuevo.

Este fin de semana, aprovechando que el futuro cónyuge volvía de un viaje de trabajo que acabó antes de los previsto, marchamos a París unos días. Para ser sincera, ha hecho un tiempo detestable, con un cielo gris plomizo que no ayuda nada a sacar fotos bonitas de la ciudad. Se ha hecho lo que se ha podido.

Salimos de Luxemburgo el viernes por la mañana con el coche y llegamos a mediodía. Nuestro hotel estaba cerca de la Tour Montparnasse, con estación de metro cerca y bien comunicado. La tarde del viernes la aprovechamos para pasear por Saint Germain y ver la catedral de Nôtre Dame de Paris. Por supuesto, la zona estaba a reventar de turistas como nosotros, pero aún así mereció la pena echar un vistazo.

Nôtre Dame - Vista lateral

El sábado quisimos hacer una heroicidad y nos salió el tiro por la culata. Según el parte meteorológico, iba a salir el sol, así que decidimos madrugar (levantarnos a las seis de la mañana) para sacar fotos con la bonita luz del amanecer sobre Tuileries. A las siete y media estábamos allí, sólo para darnos cuenta de que estaba el cielo encapotado, sin un sólo claro, y no había visos de que aquello cambiara. Saqué alguna foto de los exteriores del museo de Orsay, nos tomamos un café y un croissant, y entramos al museo.

Bien temprano por la mañana

Musée d'Orsay

En el museo de Orsay estaba prohibido hacer fotos, pero la verdad es que creo que con la cámara dentro yo hubiera disfrutado bastante menos. Pasamos la mañana sumergidos entre obras de arte, sólo preocupados por ver las pinturas y pasear tranquilamente por el museo. Lo vimos prácticamente entero y salimos muy satisfechos de la visita. En la tienda del museo encontré un par de libros interesantes (más material para el buffer de lectura, sigh…)

Después de comer tuvimos que ir a dormir un poco al hotel, porque después del madrugón y de haber andado toda la mañana casi sin parar, no podíamos más. Más tarde nos paseamos por las Galerías Lafayette de Montparnasse (que no son las emblemáticas) y cogimos el metro hasta Champs Elysées, ya que habíamos quedado por la zona para cenar con unos amigos. Cenamos sushi y el tiempo se nos pasó volando sin darnos cuenta, las estaciones de metro más cercanas estaban cerradas y tuvimos que coger un taxi.

Al día siguiente no madrugamos porque por la noche todo apuntaba a que el cielo no se iba a despejar y no teníamos especial interés por ver algo en particular. Visitamos la Ópera de París y desde allí anduvimos hasta Montmartre y nos pasemos por unas calles pequeñas que bullían de actividad y en las que se puede apreciar que París es un crisol de culturas. Después de comer fuimos a ver la Torre Eiffel y hacia las cinco cogimos el coche para volver a casa.

La Tour

Una gaviota en París

Podéis ver más fotos de París en esta galería.