Diario de fracasos: El découpage de tela sobre corcho

    Este blog es mi pequeño reducto de creatividad, donde reflejo (o lo intento) todas las ideas que me pasan por la cabeza y que, cuando los hados son favorables, acabo reflejando en cosas tangibles. Sin embargo, creo que este espacio virtual está incompleto si sólo pongo aquello que me ha salido razonablemente bien, y no pongo aquello que ha sido un fracaso. Aunque haya sido un fracaso, he invertido un tiempo igualmente y ese tiempo no se invierte en balde: aprendes lo que NO hay que hacer.

   El caso es que después de mi éxito reciente transformando un mueble de café (que ya enseñaré por aquí, con proceso y explicaciones), me sentía muy lanzada a seguir aplicando el découpage de tela sobre distintas superficies, con la esperanza de conseguir resultados similares. Se me ocurrió que podía transformar una aburrida tabla de corcho (que ya intenté alegrar aquí) con un poco de tela y washitape. Pensaba convertir un tablero de corcho corriente y moliente en un tablero de inspiración, y decorarlo con aquello que me parece bonito y agradable. Ya había renunciado a usar chinchetas, porque después, al desclavarlas, se vería el agujero sobre la tela y quedaría muy mal, así que pensaba que también con washitape podría pegar cosas en la tabla, sin tener después demasiado problema para despegarlas.

Sin embargo, no fue aquí donde encontré la dificultad. Los que me seguís en instagram habréis visto el resultado de mi idea:

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   Como se puede apreciar, a pesar de que en principio los colores casan bien juntos, en la tela gris han quedado unas manchas horrorosas. Parece que la tela aún está húmeda, pero la realidad es que está completamente seca, en esta foto ya había pasado una noche completa secándose, porque, en cuanto vi el resultado final (éste), pensé que quizá al tratarse de corcho, la tela y la cola tardaban más en secar.

   La tela y la cola sobre el corcho no funcionan nada bien, al menos la cola de base de agua, que es la que se usa para el découpage. Pienso que una forma de haberlo evitado hubiera sido no echar una capa de cola por encima, como se suele hacer habitualmente, ya que en los bordes de tela azul no eché cola por encima, y no he tenido ese problema de manchas, pero podría ser también porque la superficie es bastante menor, requiere menos cola, y por eso no ha llegado a formar las manchas. También es cierto que no echar cola por encima se traduce en una menor protección de la tela, es decir, es más fácil que se manche, y luego a ver cómo lo limpias, y aunque no es una superficie que vaya a estar en contacto diario con otras sustancias (como sí es el caso del mueble de café), también es cierto que algo de protección siempre es recomendable.

   Por último, podría parecer que en realidad el daño no es tanto, ya que después sobre esta tabla van a ir cosas pegadas y, si no son muy transparentes, podrían disimular el efecto de manchas del acabado, pero aún así, aunque se pudiera disimular el desaguisado, no consideraría este acabado como un “éxito”. Esto he aprendido hoy. Lo próximo espero que sea cómo poder personalizar un tablero de corcho con un acabado impecable 😀

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