Pagando deudas (los recuerdos de mi boda)

Os prometí que a finales de agosto os pondría un post con los recuerdos de boda, como alguien amablemente me ha recordado. El caso es que, para los que aún no lo sepan, cuando volví del viaje de novios me lié con papeleo para hacer un BA English en la Universidad de Londres, a distancia, y después de eso, con el BA English en sí mismo, en el que hay un montón de lectura (sólo en una asignatura de las dos que tengo debo leer unos 29 libros, de los cuales sólo llevo leídos 7)

Total, que entre pitos y flautas, no os enseñé los recuerdos de mi boda (ni tampoco mis gyozas, ni mi pumpkin pie, ni otras cosas que he estado haciendo y que están en mi instagram). Así que aquí vengo, dispuesta a saldar la deuda antes de que acabe el año y yo me lié con otra cosa.

Un problema que tuvimos cuando buscábamos los recuerdos para nuestra boda fue que todos eran TAN típicos y TAN estereotipados que no había forma de decidirnos por nada. Para los hombres: cosas con alcohol, fumar, deportes. Para las mujeres: cosas para acicalarse. Y todos los recuerdos tenían ese toque de “típica cosa que se compra sin pensar en nadie”. Creo que lo más bonito de los regalos es, precisamente, que los haces pensando en la gente. Al final decidimos hacerlos nosotros mismos (con ayuda ajena).

Para los hombres, hicimos unos posavasos:

Posavasos

Posavasos II

Internet está lleno de ideas para esto, y desgraciadamente ahora no puedo encontrar la página en la que vi originalmente la idea. Son regalos baratos de hacer, que puedes personalizar completamente, y que te permiten escoger el grado de implicación que  quieres. Para hacerlos compré unas baldosas pequeñas (unos 10×10 cm, aproximadamente), unas láminas finas de corcho, un par de fat quarters de tela (45×55 cm), de los que sobró un poco, y mi queridísima cola de base de agua, que ya tenía en casa. Es tan sencillo como cortar la tela y el corcho a una medida algo menor de la de las baldosas, y luego pegar. Para el corcho, mejor usar algún tipo de cola de contacto, y luego aplicar presión, de esa forma nos aseguramos de que queda bien pegado. Para la tela, basta con centrarla en la baldosa, y luego aplicar cola de base de agua. Por seguridad, le dimos unas tres capas de cola.

Para personalizarlos aún más, utilizamos unos sellos simples con nuestras iniciales, y tinta azul oscuro que aplicamos por la parte del corcho (ojo con cuanta tinta usáis, u os quedarán borrones). La cuerda y la etiqueta que dan el toque rústico que queríamos para nuestra boda nos la proporcionaron en Save My Date, la misma empresa que hizo nuestras (preciosas) invitaciones.

Sin embargo, era indiscutible que el éxito verdadero se lo llevaron los llaveros, que no hice yo, sino mi suegra, y que fueron los regalos de las mujeres:

Llavero

Llavero II

Como veis, es una auténtica monada. Está cosido a mano, y la enredadera de la entrada también está bordada a mano. Lo mejor de todo es que no había dos diseños iguales, porque mi suegra bordó cosas distintas en cada casa, o hizo las ventanas o las puertas de formas distintas. Para darle nuestro toque, se nos ocurrió comprar esas llaves pequeñas y antiguas en Internet (hay muchos sitios que las venden), y luego ponerle unas etiquetas en las que se leía: “La llave de nuestra casa”, como una forma simbólica de invitar a la gente a que venga a Luxemburgo a visitarnos. La idea es que luego se pueda quitar la etiqueta y esa llave, y usar la casita como llavero para las llaves de casa.

Al final salió muy bien y los regalos gustaron. Mucha gente, de hecho, nos dijo que les agradó que los regalos no eran “lo típico de siempre”. Creo que es una buena forma de dar un toque personal a una boda si no puedes estar al tanto de la decoración, los colores, los decorados, etc, y tienes que confiar más en lo que te puedan poner allí (como fue nuestro caso).

El mueble que se convirtió en una carpa koi

Bajo este título tan ridículo imaginativo, os enseño mi último proyecto. Ha sido probablemente el proyecto más difícil y largo al que me he enfrentado (porque aquella estantería no la hice yo sola completamente, y esto sí).

El mueble es de 1968, y fue fabricado en Metz, Francia. Me parecía que era lo suficientemente viejo para ser atractivo, pero no tanto como para que me diera pena cargármelo si las cosas no salían bien. Si bien al principio estuve dudando un poco sobre los colores que iba a utilizar, al final el crema y el coral me parecieron una combinación viva y alegre. La tela fue una feliz sorpresa de esta tienda de Etsy.


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Me gustaría poner todas las fotos del proceso, pero desgraciadamente, mi cámara parece estar pasando por una crisis de identidad y se ha rebelado contra mí. Tampoco es que las fotos fueran a ser muy explicativas. El proceso básicamente ha consistido en desmontar el mueble, lijarlo (con máquina para lijar, que una no es de hierro), rellenar los surcos tallados de la parte baja, darle una o dos capas de base (prime), pintarlo, pegar la tela con el procedimiento de découpage, hacer los detalles en coral y por último cambiar los pomos.

En todo este proceso, han habido tres grandes momentos en los que el destino del mueble pendió de un hilo.

1. Rellenar los surcos tallados. Lo hice con algo que no sabría decir exactamente qué es, ya que el bote está en alemán y no encuentro ninguna traducción apropiada. Es una especie de masilla flexible y gris, como goma, que se aplica con pistola. Tuve que hacer varias aplicaciones, dejando un tiempo para que se secaran, e intenté cubrir los surcos quitando los excesos con espátula. Si bien le fui cogiendo el truco al asunto, la primera aplicación que hice dejó una especie de cubierta de goma sobre la parte del mueble donde la utilicé debido a que no quité todo el exceso y luego tuve que invertir un tiempo en quitarla bien para que al poner la base la superficie quedara lisa.

2. Lo segundo fue percatarme tras la primera mano de pintura de que, si bien había lijado bastante, no había sido suficiente, especialmente en las baldas  extraíbles (que ya no los son) de la parte inferior. Las baldas han quedado fijas donde están, y fue un dolor de cabeza lograr que entraran en su sitio (aunque al final lo logré sin llegar a romper el mueble).

3. Los detalles en coral. Tras un mes con el mueble, y empezando a cansarme del asunto, pintar esos detalles e intentar que quedaran bien fue todo un desafío a mi paciencia, y es que hizo falta colocar cinta de pintor cuidadosamente y también, una vez quitada la cinta, repasar con un pincel pequeño y mucha paciencia algunos detalles.

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El mueble está ahora colocado en el despacho, y en él voy a guardar los objetivos de mi cámara y las telas, para evitar así que se arruguen.

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Dos manualidades MUY sencillas para conmemorar el Día del Libro

Que sí, que llego tarde, que el día del libro fue ayer… ¡Pero nunca es tarde para hacer cosas que conmemoran los libros y la literatura! Llevo varios días liada con un proyecto grande que espero enseñar por aquí, así que mientras tanto os traeré ideas sencillas y rápidas que no me ocupen mucho tiempo.

Aquí os muestro dos manualidades (o crafts, depende de lo cool que seáis) que son a prueba de tontos. Una de ellas es un cambio de look a unos sujetalibros, y la otra, unos marcapáginas que, en total, no te llevan más de quince minutos.

El Día del Libro siempre ha sido especial, ya que cuando éramos pequeñas y Belén Esteban no había publicado nada aún existía variedad en las tiendas de libros, mi padre nos llevaba a visitar la feria del libro en el Parque de Viveros y era tradición que nos lleváramos algún libro a casa. Ahora me pilla un poco a desmano ir a visitar la feria, así que hago mis propias cosas para conmemorar este día.

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Estos sujetalibros existen desde el principio de los tiempos, o sea, desde que me mudé a Lux. Cuando nos cambiamos a esta casa hace un par de años, estos pobres sujetalibros no encontraron un sitio apropiado y acabaron olvidados en un rinconcito de una estantería. El otro día reparé en ellos, y aprovechando que hoy he recibido washitapes nuevas y me moría de ganas por hacer el tonto con ellas, me he propuesto darles un poquito de alegría (aquí podéis ver cómo eran antes). Tan sencillo como unas capas de pintura acrílica, un par de washitapes y algo de cola de base de agua para sellar las washis y la pintura.

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Los marcapáginas, para ser honestos, no han sido idea mía. La idea la vi aquí (también está ahí el proceso, en inglés). En este caso yo lo que he hecho para darle color a los marcapáginas ha sido hacer découpage de papeles que tenía por casa, restos de servilletas que he usado para otras cosas, etc. Además, yo los he hecho con cartulina, que aunque son menos flexibles, son más resistentes. Para que os hagáis una idea general, aquí podéis ver más o menos el proceso, partiendo de la plantilla.

¿A que son cositas muy sencillas? ¿Qué estáis haciendo vosotros para celebrar este día?

Transformando un mueble de Ikea

Inicialmente quería catalogar este post dentro de una de las actividades de esta primavera, el découpage. Pero la verdad es que al final he decidido catalogarlo aparte, ya que con él me lanzo a explorar una nueva faceta creativa: transformar muebles y otros objetos. Se podría decir que es parecido a restaurarlo, aunque en realidad en este caso el mueble no estaba en mal estado, simplemente consideré que necesitaba un “cambio de look“. Ahora queda mejor en el comedor, haciendo juego con la alacena.

Pero a lo que vamos. Esta vez, en lugar de poner los materiales y el proceso con instrucciones os iré contando cómo fue hacerlo, incidiendo más en mi experiencia propia que en cómo conseguir algo igual.

ANTES

Antes

DESPUÉS

 

Final I

 

Final II

 

El modelo que transformé es el carrito FÖRHÖJA de Ikea. Como podéis ver, lo compramos para poder poner ahí la máquina de café y todos sus complementos habituales (tazas, cápsulas, edulcorantes…). El diseño del mueble es muy característico de Ikea: muebles sencillos, funcionales y no muy ornamentados que nos transportan a los países nórdicos. Sin embargo, para un comedor en blanco con algún acento marrón, este mueble desentonaba un poco. Deshacernos de él estaba fuera de toda cuestión: el mueble está en perfecto estado, no es viejo.

Para darle un nuevo aire, combiné capas de pintura acrílica para madera con découpage de tela (en la superficie superior) y servilletas (detalles de los cajones y las barras del primer nivel). En este caso particular no hizo falta lijar nada, aunque suele ser recomendable antes de pintar, porque el mueble no tenía ninguna capa previa de barniz ni ningún tratamiento químico. Al tacto resultaba ligeramente áspero, poroso, ideal para la pintura. Por otro lado, no pinté el interior de los cajones ni aquellas partes que iban a ser menos visibles.

Pintar de blanco

 

Para un buen acabado, necesité hasta tres capas de pintura, especialmente en las partes más visibles. Pinté el mueble con un rodillo de esponja, de forma que no quedaron marcas de pelo como suele suceder con una brocha, y además con la esponja del rodillo, apretando un poco hacia delante, se podía extender la pintura por los recovecos. También podéis ver que utilicé un plástico protector para pintar, cosa que recomiendo encarecidamente. Sobre todo si tienes la deplorable idea de hacer esto en el salón de tu casa.

Una vez la pintura estaba completamente seca, hice el découpage de tela de la parte superior. Primero medí el mueble y corté la tela necesaria, para después plancharla a vapor. Esto me pareció importante porque la tela de algodón, la ideal para este tipo de trabajos, se arruga con facilidad y eso complica mucho un acabado perfecto. Para colocarla, extendí la tela sobre la superficie, aplanándola con la mano, levanté un lado, apliqué cola de base de agua, coloqué cuidadosamente la tela por encima, estirando del lado contrario, y la alisé con la mano, evitando que quedaran arrugas. Después levanté el lado contrario al pegado, y, siguiendo por donde ya había pegado la tela, fui colocando por sectores la tela que quedaba, alisando bien y estirando con cada nueva aplicación. Me sobró un poco de tela al final que tuve que cortar con mucho cuidado, a pesar de que la medida que hice era casi exacta, pero la tela con la que trabajé tenía cierta elasticidad, y al estirar un poco en cada aplicación de cola iba generando un poco de tejido de sobra. En este caso, para esparcir la cola tanto por la madera como por el tejido, utilicé una especie de paleta de esponja, que es recomendable para cuando se hace découpage en superficies medianas o grandes.

Decoupage tela

 

Para seguir utilizando este mueble con la máquina de café, hicieron falta hasta cuatro capas de cola de base de agua por encima de la tela, dejando un tiempo de secado entre medias, de modo que se quedó “plastificada”, algo parecido a un mantel, pero sin perder esa textura de tejido que quería para el mueble. Tras una semana de uso, puedo asegurar que las manchas se van con un trapo húmedo sin dejar casi marca.

Después hice los detalles de los cajones y las barras del primer nivel, con un pincel apropiado y siguiendo el mismo procedimiento que en otras ocasiones.

Decoupage servilletas

 

Por último, sólo hizo falta que todo se secara bien para poder colocar el mueble y seguir utilizándolo. En total tardé unas cinco horas de trabajo casi continuado, es un proyecto algo más duro que la mayoría de los que he mostrado aquí, pero el resultado es estupendo, y ahora tenemos un mueble completamente único y a juego con nuestro comedor. Además aproveché para reorganizarlo un poco, y ahora también tenemos algunos cacharros electrónicos sobre las barras de abajo del todo.

Después de este proyecto, he estado investigando mucho más sobre renovación de muebles, y esta Semana Santa aprovecharé para llevar a cabo un proyecto que espero mostrar por aquí pronto.

Découpage: Un costurero de madera de pino

Después de unas semanas muy silenciosas por aquí, vengo con un proyecto de découpage que me tuvo ocupada este fin de semana. En este caso, la principal innovación es que en este caso utilizo tela. Tras algunas pruebas he comprobado que el proceso es igual que con el papel, pero aplicando al final más capas de cola, como protección (también dependiendo de la misión de la superficie sobre la que lo hagas). Ya os imaginaréis lo que ha pasado: cuando he descubierto que esto era posible, se me han ocurrido un millón de ideas. Si todo va bien, la semana que viene os enseñaré una de ellas.

Bueno, a lo que vamos.

Estas Navidades alguien que me conoce muy bien me regaló un costurero de madera de pino, sin ningún tipo de ornamento. Aparte de que me resultaba útil para todas mis cosas de patchwork, también me encantaba la idea de poder personalizarlo a mi gusto. Se me olvidó hacerle una foto antes de trabajar sobre él, pero en la foto de materiales (la siguiente) podéis ver más o menos cómo era.

NECESITARÁS

Necesitarás

 

  • Un costurero para personalizar
  • Pinturas acrílicas de los colores deseados (en mi caso fue blanco y dos tonos de rosa)
  • Tela de algodón
  • Fieltro
  • Pincel para cola
  • Pincel para pintura
  • Cola de base de agua
  • Pegamento textil
  • Cinta de pintor
  • Un hoja de papel de arroz con adornos (no del de cocinar)

PROCESO

1. Tras comprobar que lo que quieres pintar está limpio, dale una capa de pintura blanca al exterior de todo el costurero. Incluso aunque no quieras incluir el blanco como color principal, esto te va ayudar a dar un tono uniforme a todo el conjunto, a tapar las posibles vetas que sean visibles y, por tanto, a conservar mejor el acabado de los colores (tanto de otras pinturas como de las telas y el papel).

Pintar de blanco

OJO con las barras que se desplazan. Procurar cerrarlas y abrirlas con frecuencia para evitar que la pintura las pegue y te quedes con un costurero inútil. También puedes desmontarlas y pintar tranquilamente, y después volver a montarlas.

2. Una vez seca la capa de blanco, incluye los detalles en color. Para ello, coloca cinta de pintor en las zonas que quieras enmarcar para pintar, y así evitar manchas.

Detalles de pintura en rosa

3. Mientras se seca la pintura, aprovecha para cortar las telas que necesites. En este caso, yo he necesitado: dos cuadrados de 15×15 cm de tela de algodón para las tapas exteriores, 4 cuadrados de 15×15 cm de fieltro estampado para las tapas y compartimentos interiores y 1 cuadrado de 30×15 cm de fieltro para el compartimento interior grande.

Cortar telas

 

4. Una vez tengas la tela cortada y la pintura se haya secado, empieza por pegar el fieltro del interior con pegamento textil. ¿Por qué no usamos découpage con esta tela? Porque las telas gruesas tienden a arrugarse más con este proceso, y por tanto el acabado es mucho peor. Colocando pegamento textil no muy pegado al borde del corte (para que no se esparza al presionarlo), conseguimos que el fieltro se pegue sin mayor problema. Una vez el fieltro se haya secado, puedes hacer el découpage de las telas exteriores. Se aplica una capa de cola de base de agua, se coloca la tela evitando que se formen arrugas, y por último se da tantas capas de cola por encima como se deseen (yo le di 2). No te preocupes si al principio parece que se queda blanquecina la tela, es por el efecto de la cola, pero cuando se seca, el acabado es transparente.

Telas pegadas

5. Finalmente, mientras las telas se secan, recortamos los adornos del papel de arroz que queramos (en este caso, unos botones), y después pegamos los botones con découpage de la misma manera que hemos hecho con la tela, pero sólo necesitaremos colocar una capa de cola una vez colocados para obtener un buen resultado. El papel de arroz es algo más caro que las servilletas, y sinceramente, el acabado tampoco es tan distinto como para que merezca la pena, así que si tenéis alguna servilleta que os guste, os podéis ahorrar 4-5€. La única ventaja que ofrece es que es más sencillo de aplicar y trabajar con él (se rompe con menos facilidad que las servilletas)

Pegar botones

¡Listo! Una vez esté seco, tendrás listo tu costurero para guardar lo que necesites.

Final

 

 

Découpage: Marco de fotografías

Aquí traigo el segundo proyecto de découpage de esta primavera. Éste fue mi regalo de San Valentín, porque no hay nada que refleje mejor lo mucho que te importa alguien que hacer algo tú mismo para regalárselo. En este caso, el proyecto no ha sido hecho exclusivamente con servilletas/papel y cola, sino que también he usado pinturas acrílicas, para que el resultado no fuera tan cargante.

Final

NECESITARÁS

  • Un marco de fotografías de tu elección (éste es de Maisons du Monde)
  • Cola de base de agua
  • Pinceles (uno para aplicar la cola y otro para la pintura)
  • Servilletas o papel Decopatch (he utilizado servilletas de Ikea y una hoja de papel Decopatch)
  • Pinturas acrílicas, de los colores que elijas.
  • Revistas viejas
  • Cinta de pintor (opcional)
  • Algún disolvente de pintura o similar (por si las moscas)

PROCESO

Es importante que primero te plantees qué diseño quieres y por dónde vas a empezar. En este caso, yo he elegido una gama de azules, y he empezado haciendo découpage en los marcos más exteriores y luego he pintado los que estaban por debajo. Es complicado hacerlo así y no al revés, pero creo que hacer el découpage en los marcos de dentro iba a resultar más aparatoso.

Después, si no quieres desmontar todos los cristales, puedes pegar cinta de pintor en los bordes del cristal de cada unidad del marco y así tener la tranquilidad de que si te sales no mancharás los cristales. Si tienes tiempo (yo ese día no lo tenía), no obstante, te recomendaría que los desmontaras todos y trabajaras únicamente con el marco, sobre las revistas viejas.

Para hacer découpage seguimos el proceso que ya expliqué con la alacena. Separamos todas las servilletas hasta que sólo nos queda la capa con el estampado. Cortamos las tiras que se ajusten a cada una de las cuatro partes de cada unidad del marco (recuerda que deben ser tiras anchas para cubrir también laterales, y no sólo la parte frontal). Ponemos una capa de cola sobre la parte del marco en la que vayamos a trabajar, colocamos cuidadosamente el papel de servilleta, y damos una capa de cola por encima, con cuidado de que no salgan arrugas o se rompa el papel.

Por último, damos dos capas de pintura a las unidades del marco en las que no vayamos a hacer découpage, dejando tiempo entre las capas para que sequen bien. Cuando todo esté bien seco, coloca las fotografías y cuelga el marco. ¡Listo!

Final II

Decoupage: Acentos de color en una alacena

Aquí traigo uno de los primeros proyectos de decoupage. Veréis que el resultado es genial y en total sólo he gastado 11 euros (contando la cola, que luego sirve para muchas más cosas y dura mucho).

ANTES

Antes

DESPUÉS

Final 2

Lo mejor del decoupage es que, bien hecho, da sensación de un acabado de pintura, pero ahorrándote todos los dolores de cabeza propios de pintar y sin contar que puedes lograr también una decoración muy original que sería difícil de imitar a mano alzada, con un pincel. Además es barato: sólo necesitas cola de base de agua, pinceles y servilletas con el motivo que quieras para decorar. Sí, servilletas. Concretamente, las que os muestro aquí las encontré en Ikea, por un 1 euro el paquete. También venden papeles específicos para esto, con motivos mucho más atractivos y creativos, pero también más caros (1 hoja de ese papel tamaño dinA3 puede llegar a costar 3 euros). Al final todo depende de la elección de uno mismo.

NECESITARÁS

Herramientas

  • Cola de base de agua
  • Servilletas con el motivo elegido (yo en este caso me apañé bien con tres)
  • Pinceles, mejor si son de pelo corto y muy tupido.
  • Algunas revistas o periódicos viejos, como protección.

PROCESO

Primero, separamos las capas de las servilletas. Debe quedar el motivo que queramos usar sin ninguna capa detrás. A veces es difícil separar todas las capas de una vez, por lo que podemos separarlas del todo una vez tengamos la figura de nuestro agrado recortada.

Servilleta

Separados

Después aplicamos un poco de cola en la superficie donde queramos colocar el ornamento. Es importante que no haya exceso de cola, y que tengamos cuidado al colocar la figura y moverla, ya que podrían aparecer arrugas o romperse nuestro recorte y eso estropearía el acabado final.

Rosa

Otra cosa que yo he hecho es aprovechar el estampado de la servilleta para decorar los pomos de los cajones, total, una vez la servilleta ha quedado recortada e inservible, es mejor aprovecharla al máximo.

Una vez colocadas todas las figuras y decoraciones, dejamos secar, y cuando esté seco, para mayor seguridad, pasamos otra capa de cola por encima (es cola de secado transparente).

¡Listo! En pocos minutos, con poco dinero, nuestro mueble tiene un toque diferente y único.

Final