Una estantería nueva

Ya hace un mes y medio desde mi última actualización aquí, y hoy traigo un proyecto que llevaba meses en danza, ocupándonos el garaje, y que por fin logramos acabar el fin de semana pasado.

Se trata de una estantería modular basada en un modelo que vimos hace unos meses en una tienda de muebles de diseño. La estantería que queríamos replicar costaba unos 2000 euros, y esta nos costó un poco menos de 300 (y hubiera sido unos 100 euros más barata si hubiéramos cortado la madera nosotros mismos). Además, en esta estantería hemos podido elegir los colores que queríamos y combinarlos a nuestro gusto.

Lo mejor de que sea modular es que la puedes cambiar a placer cuando te apetezca, puedes añadir más módulos, quitarlos, o cambiar la disposición con relativa facilidad. Nosotros hemos escogido dejarla así:

Sin título

Pero también se puede montar para que quede así:

Sin título

O así:

Sin título

Aquí dejo un breve vídeo para que veáis algunos momentos del montaje:

Una forma barata y sencilla de dar color a una pared

Como os comenté el otro día, estos días me rondan por la cabeza ideas con papiroflexia, y en uno de aquellos momentos recordé unas mariposas que busqué hace tiempo para encontrar alguna manualidad vistosa y entretenida para niños. Se me encendió la bombilla y aproveché aquel recuerdo para idear una forma barata y sencilla de poner color en una pared.

Butterflies!

Necesitarás:

Papeles de colores variados.

Tijeras

Alfileres o chinchetas alargadas

Un martillo

¿Cómo se hace?

Es muy sencillo. Lo primero es hacer las mariposas siguiendo estas instrucciones. Se pueden buscar mariposas más sofisticadas, por Internet hay muchos tutoriales de origami para hacer mariposas vistosas y llamativas, aunque yo me he decantado por algo sencillo. Yo recomiendo que hagas las mariposas de muchos colores y, sobre todo, de diferentes tamaños, aunque todo depende de cómo quieras colocarlas tú en la pared.

Lo siguiente es clavarles el alfiler y después clavarlas en la pared, colocadas como más nos guste. Si quieres hacerlo como yo, en abanico, pon las más pequeñas abajo y distáncialas entre ellas conforme subes por la pared, lograrás que la pared parezca menos vacía de lo que en realidad está.

Es una forma estupenda de agregar color sin gastarse mucho dinero ni romperse la cabeza escogiendo el cuadro perfecto.

Esta vez, para variar un poco, he hecho un vídeo del proceso.

Se acaba la Navidad

Aunque en España aún queda la llegada de SS.MM Los Reyes Magos, pero aquí en Luxemburgo, ya se acabó el día de Año Nuevo… ¿Y qué mejor forma de zanjar la Navidad que con unas fotos de una playa?

La playa de Santa Justa está cerca de Ubiarco, en Cantabria, y aunque no es de las más populares ni conocidas de allí (es pequeña y muy fría, incluso para el Cantábrico), probablemente sí es una de las más bonitas, debido a los acantilados que la rodean, en uno de los cuales hay una ermita incrustada en la piedra.

Tuve un pequeño percance mientras hacía fotos, y es que acabé empapada hasta las rodillas con tal de sacar una foto de la espuma saltando por los aires cuando las olas rompen contra las rocas. Para mí, mereció la pena tener que volver a casa a cambiarme para poder seguir haciendo fotos en otras partes.

Felicitar la Navidad (modelo II)

Quizá el modelo I de felicitación de Navidad os pareció demasiado fácil o incluso un poco infantil. El que traigo hoy es más elaborado, también más llamativo, y quizá se sale un poco de lo tradicional, pero, ¿qué es la vida sin un poquitín de transgresión?

NECESITARÁS:

  1. Una hoja de fieltro azul oscuro
  2. Adornos con forma de copos de nieve de fieltro (puedes fabricarlos tú mismo si quieres)
  3. Pegamento textil
  4. Pegamento con purpurina (o lápices decorativos de purpurina)
  5. Una hoja de papel
  6. Un cutter
  7. Un corcho o una revista vieja

¿CÓMO SE HACE?

1. La verdad, siempre que puedo aprovecho para jugar un poco con las tipografías. Por eso, en lugar de hacer las letras típicas con purpurina (y rezar para que me salgan aceptables), esta vez he diseñado una plantilla sobre una hoja de papel con una tipografía que podéis encontrar en Dafont, y que se llama Brittany. Si no queréis complicaros demasiado, os recomiendo tipografías sencillas con pocas curvas. Para hacer la plantilla, simplemente he dibujado la fuente con el tamaño deseado, haciendo una tabla para respetar los espacios y tamaños y para que se adecuara al formato de la felicitación:

Sin título

Sin título

2. Lo siguiente es un paso complicado. Con el cutter, sobre un corcho o una revista vieja (y gruesa), debéis vaciar las letras. Podéis aprovechar los distintos grados de inclinación para hacer que el cutter pase por donde vosotros queréis:

Sin título

Sin título

3. Una vez tengáis la plantilla lista, pegad el trozo de fieltro azul oscuro a la portada de la felicitación con el pegamento textil. Puede ajustarse por completo o podéis dejar algún espacio en blanco en los bordes que más tarde podréis decorar:

Sin título

4. Ahora, sujetad con clips la plantilla que habéis hecho sobre el trozo de fieltro que pegado en vuestra felicitación. Cuanta más sujeción, más fácil será después poner la purpurina, y cuanto más pequeño sea el trozo de papel que sujetéis, menos se arrugará al sujetarlo con los clips. Lo siguiente es rellenar los huecos de la plantilla con el pegamento de purpurina. La purpurina tardará mucho en secarse, así que sed pacientes y tomaos un respiro cuando rellenéis una de las palabras.

Sin título

Sin título

Sin título

5. Cuando la purpurina esté seca, es hora de retirar el papel. Es posible que se haya pegado un poco, pero con la ayuda del cutter, podremos separar el papel de la tela sin problemas:

Sin título

Sin título

6. Llegó la hora de decorar. Coloca los copos de nieve de fieltro como gustes y pégalos con el pegamento textil:

Sin título

7. A partir de aquí, cada cual puede decorar su felicitación como desee, yo me he decantado por complementar las letras doradas con una “sombra” fucsia, agregar unos dots en dorado y una cenefa lateral en fucsia:

Sin título

Resultado final

Viviendo en Luxemburgo, es casi prescriptivo que, cuando se acerca la Navidad, uno vaya a visitar el Mercadillo de Navidad de Estrasburgo, uno de los más famosos de Europa. Una visita especialmente recomendable si además os gusta la decoración y aprovecháis la Navidad como excusa para hacer todo tipo de adornos caseros.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Mercadillo de Navidad Strasbourg 2012

Cojines para alegrar una habitación

En materia de decoración, los cojines son una fuerza a tener en cuenta. Puedes utilizarlos para reforzar el esquema de colores de la habitación, para romperlo por completo, para darle un aire formal o todo lo contrario. Sin embargo, los cojines son un “producto clónico”, es decir, que a no ser que se te dé bien hacer cosas con agujas, es difícil lograr un cojín único que lleve tu sello personal, especialmente si no queremos dejarnos una fortuna y acabamos comprando el de Ikea.

Precisamente, con un cojín de Ikea (éste, en concreto) he ideado una forma de darle un toque de color original al despacho de mi casa. Es fácil.

Necesitarás:

La funda de cojín que quieras personalizar

Rotuladores para material textil (tantos como colores quieras)

Bolsas de plástico

Plancha y tabla de planchar

¿Cómo se hace?

1. Lo primero es sacar el cojín de su funda, ya que si pintamos sobre el mismo cojín, la pintura puede transparentarse y mancharlo. Además, sobre el cojín no se puede pintar con precisión. Una vez sacado colocaremos una bolsa dentro de la funda, procurando que esté lo más plana posible y que no haga arrugas, para que podamos pintar cómodamente.

2. Para usar los rotuladores textiles, primero tienes que agitarlos bien, hasta que la punta de fieltro se va tintando del color en cuestión. Haz un par de punto sobre papel para comprobar que la pintura sale.

Rotulador textil
3. Lo siguiente es lo más fácil y a la vez lo más trabajoso: tienes que pintar el diseño de tu cojín (o crear tu propio diseño, como gustes). Yo recomiendo no pintar trozos muy grandes, porque así gastamos rápidamente el color y nos cuesta más dar un acabado final mejor, vale más la pena seleccionar las zonas pequeñas donde podemos poner notas de color.

Colores, colores

4. Déjalo secar durante cinco minutos, y después, si lo crees conveniente, repasa aquellas zonas en las que falta color. Cuando hayas repasado, déjalo secar cinco minutos más.

5. Por último, plancha con cuidado, a temperatura media-baja (sin poner el vapor) y…¡ya tienes listo tu cojín personalizado!

Resultado final

Algunos consejos

· Cuando compres los rotuladores textiles, ten cuidado de fijarte muy bien sobre qué tejidos pueden utilizarse, no vaya a ser que los compres y después no te sirvan.

· ¡Ojo con la ropa! Si te manchas con estos rotuladores la ropa, es difícil que lo puedas quitar, así que ponte algo cómodo y que pueda ensuciarse.

· Tu cojín, tus reglas. Es algo que vas a personalizar a tu gusto, así que no te preocupes por las reglas habituales y haz un diseño que siga tus preferencias, con los colores que te gustan, repitiéndolos tanto como quieras.

· Para los amantes del minimalismo, quizá la explosión de color resulta cargante. Una opción más sencilla es comprar sólo un rotulador negro, y jugar a engrosar líneas y crear estampados propios.

· Levanta el tabú que hay sobre el negro y el blanco. No te empeñes en poner color a absolutamente todo, o al final acabarás con un cojín no apto para epilépticos. En lugar de ello, juega con el negro y el blanco para acentuar la gracia de los colores chillones alrededor. Al fin y al cabo… ¡el negro y el blanco van con todo!

· ¿Niños en casa? ¡No desaproveches la oportunidad! Una manera de que estén entretenidos sin hacer demasiado jaleo es que se dediquen a pintar, y mucho mejor que lo hagan sobre estos cojines a que lo hagan sobre las paredes. Luego se sentirán muy orgullosos cuando vean el cojín que ellos pintaron colocado en casa, y además, ¡es una forma excelente de ejercitar la psicomotricidad fina en niños a partir de 6 años!