El mueble que se convirtió en una carpa koi

Bajo este título tan ridículo imaginativo, os enseño mi último proyecto. Ha sido probablemente el proyecto más difícil y largo al que me he enfrentado (porque aquella estantería no la hice yo sola completamente, y esto sí).

El mueble es de 1968, y fue fabricado en Metz, Francia. Me parecía que era lo suficientemente viejo para ser atractivo, pero no tanto como para que me diera pena cargármelo si las cosas no salían bien. Si bien al principio estuve dudando un poco sobre los colores que iba a utilizar, al final el crema y el coral me parecieron una combinación viva y alegre. La tela fue una feliz sorpresa de esta tienda de Etsy.


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Me gustaría poner todas las fotos del proceso, pero desgraciadamente, mi cámara parece estar pasando por una crisis de identidad y se ha rebelado contra mí. Tampoco es que las fotos fueran a ser muy explicativas. El proceso básicamente ha consistido en desmontar el mueble, lijarlo (con máquina para lijar, que una no es de hierro), rellenar los surcos tallados de la parte baja, darle una o dos capas de base (prime), pintarlo, pegar la tela con el procedimiento de découpage, hacer los detalles en coral y por último cambiar los pomos.

En todo este proceso, han habido tres grandes momentos en los que el destino del mueble pendió de un hilo.

1. Rellenar los surcos tallados. Lo hice con algo que no sabría decir exactamente qué es, ya que el bote está en alemán y no encuentro ninguna traducción apropiada. Es una especie de masilla flexible y gris, como goma, que se aplica con pistola. Tuve que hacer varias aplicaciones, dejando un tiempo para que se secaran, e intenté cubrir los surcos quitando los excesos con espátula. Si bien le fui cogiendo el truco al asunto, la primera aplicación que hice dejó una especie de cubierta de goma sobre la parte del mueble donde la utilicé debido a que no quité todo el exceso y luego tuve que invertir un tiempo en quitarla bien para que al poner la base la superficie quedara lisa.

2. Lo segundo fue percatarme tras la primera mano de pintura de que, si bien había lijado bastante, no había sido suficiente, especialmente en las baldas  extraíbles (que ya no los son) de la parte inferior. Las baldas han quedado fijas donde están, y fue un dolor de cabeza lograr que entraran en su sitio (aunque al final lo logré sin llegar a romper el mueble).

3. Los detalles en coral. Tras un mes con el mueble, y empezando a cansarme del asunto, pintar esos detalles e intentar que quedaran bien fue todo un desafío a mi paciencia, y es que hizo falta colocar cinta de pintor cuidadosamente y también, una vez quitada la cinta, repasar con un pincel pequeño y mucha paciencia algunos detalles.

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El mueble está ahora colocado en el despacho, y en él voy a guardar los objetivos de mi cámara y las telas, para evitar así que se arruguen.

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Transformando un mueble de Ikea

Inicialmente quería catalogar este post dentro de una de las actividades de esta primavera, el découpage. Pero la verdad es que al final he decidido catalogarlo aparte, ya que con él me lanzo a explorar una nueva faceta creativa: transformar muebles y otros objetos. Se podría decir que es parecido a restaurarlo, aunque en realidad en este caso el mueble no estaba en mal estado, simplemente consideré que necesitaba un “cambio de look“. Ahora queda mejor en el comedor, haciendo juego con la alacena.

Pero a lo que vamos. Esta vez, en lugar de poner los materiales y el proceso con instrucciones os iré contando cómo fue hacerlo, incidiendo más en mi experiencia propia que en cómo conseguir algo igual.

ANTES

Antes

DESPUÉS

 

Final I

 

Final II

 

El modelo que transformé es el carrito FÖRHÖJA de Ikea. Como podéis ver, lo compramos para poder poner ahí la máquina de café y todos sus complementos habituales (tazas, cápsulas, edulcorantes…). El diseño del mueble es muy característico de Ikea: muebles sencillos, funcionales y no muy ornamentados que nos transportan a los países nórdicos. Sin embargo, para un comedor en blanco con algún acento marrón, este mueble desentonaba un poco. Deshacernos de él estaba fuera de toda cuestión: el mueble está en perfecto estado, no es viejo.

Para darle un nuevo aire, combiné capas de pintura acrílica para madera con découpage de tela (en la superficie superior) y servilletas (detalles de los cajones y las barras del primer nivel). En este caso particular no hizo falta lijar nada, aunque suele ser recomendable antes de pintar, porque el mueble no tenía ninguna capa previa de barniz ni ningún tratamiento químico. Al tacto resultaba ligeramente áspero, poroso, ideal para la pintura. Por otro lado, no pinté el interior de los cajones ni aquellas partes que iban a ser menos visibles.

Pintar de blanco

 

Para un buen acabado, necesité hasta tres capas de pintura, especialmente en las partes más visibles. Pinté el mueble con un rodillo de esponja, de forma que no quedaron marcas de pelo como suele suceder con una brocha, y además con la esponja del rodillo, apretando un poco hacia delante, se podía extender la pintura por los recovecos. También podéis ver que utilicé un plástico protector para pintar, cosa que recomiendo encarecidamente. Sobre todo si tienes la deplorable idea de hacer esto en el salón de tu casa.

Una vez la pintura estaba completamente seca, hice el découpage de tela de la parte superior. Primero medí el mueble y corté la tela necesaria, para después plancharla a vapor. Esto me pareció importante porque la tela de algodón, la ideal para este tipo de trabajos, se arruga con facilidad y eso complica mucho un acabado perfecto. Para colocarla, extendí la tela sobre la superficie, aplanándola con la mano, levanté un lado, apliqué cola de base de agua, coloqué cuidadosamente la tela por encima, estirando del lado contrario, y la alisé con la mano, evitando que quedaran arrugas. Después levanté el lado contrario al pegado, y, siguiendo por donde ya había pegado la tela, fui colocando por sectores la tela que quedaba, alisando bien y estirando con cada nueva aplicación. Me sobró un poco de tela al final que tuve que cortar con mucho cuidado, a pesar de que la medida que hice era casi exacta, pero la tela con la que trabajé tenía cierta elasticidad, y al estirar un poco en cada aplicación de cola iba generando un poco de tejido de sobra. En este caso, para esparcir la cola tanto por la madera como por el tejido, utilicé una especie de paleta de esponja, que es recomendable para cuando se hace découpage en superficies medianas o grandes.

Decoupage tela

 

Para seguir utilizando este mueble con la máquina de café, hicieron falta hasta cuatro capas de cola de base de agua por encima de la tela, dejando un tiempo de secado entre medias, de modo que se quedó “plastificada”, algo parecido a un mantel, pero sin perder esa textura de tejido que quería para el mueble. Tras una semana de uso, puedo asegurar que las manchas se van con un trapo húmedo sin dejar casi marca.

Después hice los detalles de los cajones y las barras del primer nivel, con un pincel apropiado y siguiendo el mismo procedimiento que en otras ocasiones.

Decoupage servilletas

 

Por último, sólo hizo falta que todo se secara bien para poder colocar el mueble y seguir utilizándolo. En total tardé unas cinco horas de trabajo casi continuado, es un proyecto algo más duro que la mayoría de los que he mostrado aquí, pero el resultado es estupendo, y ahora tenemos un mueble completamente único y a juego con nuestro comedor. Además aproveché para reorganizarlo un poco, y ahora también tenemos algunos cacharros electrónicos sobre las barras de abajo del todo.

Después de este proyecto, he estado investigando mucho más sobre renovación de muebles, y esta Semana Santa aprovecharé para llevar a cabo un proyecto que espero mostrar por aquí pronto.

Découpage: Un costurero de madera de pino

Después de unas semanas muy silenciosas por aquí, vengo con un proyecto de découpage que me tuvo ocupada este fin de semana. En este caso, la principal innovación es que en este caso utilizo tela. Tras algunas pruebas he comprobado que el proceso es igual que con el papel, pero aplicando al final más capas de cola, como protección (también dependiendo de la misión de la superficie sobre la que lo hagas). Ya os imaginaréis lo que ha pasado: cuando he descubierto que esto era posible, se me han ocurrido un millón de ideas. Si todo va bien, la semana que viene os enseñaré una de ellas.

Bueno, a lo que vamos.

Estas Navidades alguien que me conoce muy bien me regaló un costurero de madera de pino, sin ningún tipo de ornamento. Aparte de que me resultaba útil para todas mis cosas de patchwork, también me encantaba la idea de poder personalizarlo a mi gusto. Se me olvidó hacerle una foto antes de trabajar sobre él, pero en la foto de materiales (la siguiente) podéis ver más o menos cómo era.

NECESITARÁS

Necesitarás

 

  • Un costurero para personalizar
  • Pinturas acrílicas de los colores deseados (en mi caso fue blanco y dos tonos de rosa)
  • Tela de algodón
  • Fieltro
  • Pincel para cola
  • Pincel para pintura
  • Cola de base de agua
  • Pegamento textil
  • Cinta de pintor
  • Un hoja de papel de arroz con adornos (no del de cocinar)

PROCESO

1. Tras comprobar que lo que quieres pintar está limpio, dale una capa de pintura blanca al exterior de todo el costurero. Incluso aunque no quieras incluir el blanco como color principal, esto te va ayudar a dar un tono uniforme a todo el conjunto, a tapar las posibles vetas que sean visibles y, por tanto, a conservar mejor el acabado de los colores (tanto de otras pinturas como de las telas y el papel).

Pintar de blanco

OJO con las barras que se desplazan. Procurar cerrarlas y abrirlas con frecuencia para evitar que la pintura las pegue y te quedes con un costurero inútil. También puedes desmontarlas y pintar tranquilamente, y después volver a montarlas.

2. Una vez seca la capa de blanco, incluye los detalles en color. Para ello, coloca cinta de pintor en las zonas que quieras enmarcar para pintar, y así evitar manchas.

Detalles de pintura en rosa

3. Mientras se seca la pintura, aprovecha para cortar las telas que necesites. En este caso, yo he necesitado: dos cuadrados de 15×15 cm de tela de algodón para las tapas exteriores, 4 cuadrados de 15×15 cm de fieltro estampado para las tapas y compartimentos interiores y 1 cuadrado de 30×15 cm de fieltro para el compartimento interior grande.

Cortar telas

 

4. Una vez tengas la tela cortada y la pintura se haya secado, empieza por pegar el fieltro del interior con pegamento textil. ¿Por qué no usamos découpage con esta tela? Porque las telas gruesas tienden a arrugarse más con este proceso, y por tanto el acabado es mucho peor. Colocando pegamento textil no muy pegado al borde del corte (para que no se esparza al presionarlo), conseguimos que el fieltro se pegue sin mayor problema. Una vez el fieltro se haya secado, puedes hacer el découpage de las telas exteriores. Se aplica una capa de cola de base de agua, se coloca la tela evitando que se formen arrugas, y por último se da tantas capas de cola por encima como se deseen (yo le di 2). No te preocupes si al principio parece que se queda blanquecina la tela, es por el efecto de la cola, pero cuando se seca, el acabado es transparente.

Telas pegadas

5. Finalmente, mientras las telas se secan, recortamos los adornos del papel de arroz que queramos (en este caso, unos botones), y después pegamos los botones con découpage de la misma manera que hemos hecho con la tela, pero sólo necesitaremos colocar una capa de cola una vez colocados para obtener un buen resultado. El papel de arroz es algo más caro que las servilletas, y sinceramente, el acabado tampoco es tan distinto como para que merezca la pena, así que si tenéis alguna servilleta que os guste, os podéis ahorrar 4-5€. La única ventaja que ofrece es que es más sencillo de aplicar y trabajar con él (se rompe con menos facilidad que las servilletas)

Pegar botones

¡Listo! Una vez esté seco, tendrás listo tu costurero para guardar lo que necesites.

Final

 

 

Flores kanzashi, flores para todo el año

Sin título

Cuando compramos la mesa nueva del salón, estuve pensando largo y tendido qué poner encima para alegrarla mientras no estuviéramos comiendo. Lo primero que se me ocurrió fueron flores, pero aquí las flores tienen una estación muy limitada y el problema de que al poco tiempo se mustian. Así pasé a pensar en flores de tela, pero no encontraba ningunas que me acabaran de convencer y arreglarlas para hacer un centro me parecía un poco complicado. Entonces me crucé con unas plantillas para flores kanzashi, unas flores que las japonesas cosen con tela y que suelen utilizar como decoración para el cabello. La variante occidentalizada las utiliza para muchas otras cosas (decoraciones de bolso, apliques en cojines), y así es como se me ocurrió utilizarlas para hacer un pequeño ramo de flores decorativo.

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Aparte de las telas (que yo he escogido en gama cálida y otoñal, como decoración de temporada) y las plantillas, también es bueno tener a mano una pistola de silicona y cuentas o abalorios para decorar el centro. Los abalorios se pueden coser, pero he visto más sencillo y con mejor acabado utilizar la pistola de silicona caliente para pegar las cuentas al centro (y la tela parece conservarse en buen estado). Otros complementos han sido los tallos de alambre y un trozo de porexpan para colocar dentro del jarrón y clavar las flores.

Sin título

Lo bueno de estas flores es que puedes obtener un resultado genial sin necesitar grandes conocimientos de costura. En las plantillas se indica por dónde tiene que ir la aguja, y cuando acabas simplemente tienes que abrir la plantilla y estirar de los dos extremos del hilo. Cada plantilla da lugar a un pétalo, lo que significa que con varias plantillas puede combinar pétalos distintos y  que puedes hacer variaciones de colores a placer. La ventaja de esto es que puedes personalizar por completo tus flores.

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Yo sólo hice cinco flores, porque la apertura del jarrón era estrecha, y con muchas flores la colocación parecía complicada.

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Felicitar la Navidad (modelo I)

Llega la temida época de las Navidades. A todos nos apetecen las comilonas, los regalos y un poco de alegría, pero con las Navidades también viene una época de mucho trabajo. Una de esas tareas que nos ponemos en Navidad es felicitar a los amigos o familia con una tarjeta, especialmente si viven lejos (o si somos nosotros los que vivimos lejos).

Sin embargo, cada vez que llegamos a las papelerías y buscamos unas tarjetas apropiadas, ninguna nos gusta. Todas son demasiado sencillas, o demasiado recargadas, o demasiado impersonales, o demasiado cursis… Y cuando llegamos a ese punto en el que ninguna felicitación nos gusta, yo recomiendo crear tu propia felicitación. No sólo tienes la ventaja de la personalización, sino que puedes destinar exactamente el presupuesto que quieras a los materiales.

Por eso, he ideado dos formas de felicitar la Navidad con tarjetas hechas por uno mismo, sencillas y no demasiado caras. Aquí explicaré el primer modelo:

NECESITARÁS:

Un trozo de fieltro de color verde oscuro

Dos cintas de tela con motivos o colores navideños (lo que sobre puedes usarlo para empaquetar regalos)

Una cartulina tamaño folio o un soporte de papel duro, puede ser una antigua felicitación del año pasado que no usaste.

Pegamento textil

Lápices decorativos de purpurina, o pegamento con purpurina incorporada

¿CÓMO SE HACE?

Lo primero es pegar las dos cintas de tela elegidas en la cara que vamos a decorar, con la disposición que queramos. Yo he escogido la siguiente:
Cintas

Pegamento en la cinta

Las dos cintas pegadas

A continuación, vamos a hacer el árbol de Navidad que va en el centro. Para ello, es recomendable hacer una plantilla de la forma del árbol, ya que así es más fácil que nos salga regular. Con un compás dibujamos un triángulo equilátero, y a partir de ese triángulo, trazamos el resto del árbol. Después cortamos por las lineas, sujetamos la plantilla al trozo de fieltro mediante clips y cortamos. Por último, con el pegamento textil adhiere el árbol a tu tarjeta (opcionalmente, cuando lo pegues puedes dibujar el tronco)

Triángulo equilatero

Árbol simétrico

Con clips

El árbol, ya listo para decorar

Ahora, para darle un toque de color a tu árbol, puedes usar el pegamento con purpurina para poner un cantidad generosa en el centro y extenderla con un pañuelo de papel o un trapo, de esta forma el fieltro quedará de un color brillante. Sobre esa capa de purpurina, puedes empezar a colocar tus decoraciones de pegamento con purpurina. Para las bolas tradicionales, simplemente aprieta un poco hasta que salga una pelota del tamaño que deseas (si el pegamento con purpurina va con dosificador incorporado, es mucho más fácil). Déjalo secar durante, al menos, cuarenta y cinco minutos o una hora.

Un poco de purpurina

Decoración

Decoración, desde cerca

Cuando la decoración esté seca, puedes incorporar el mensaje en el espacio libre y agregar un último adorno rodeando el contorno de la copa del árbol con pegamento con purpurina verde. Voilà!

Listo

Mi consejo es que ahora lo dejes en algún estante alto o similar, así corre menos riesgo de que alguien lo toque mientras la purpurina se seca por completo. Cuando esté completamente seco, puedes escribir en el interior tu mensaje de felicitación.